Futuro innovador de la biomasa

Con las políticas correctas e inversión en investigación, las naciones en desarrollo pueden reducir su dependencia energética con biomasa, una fuente de energía renovable y sostenible, afirma Duncan Macqueen.

Los combustibles derivados de la biomasa – la madera, cultivos energéticos, etc. – van a generar menos emisiones de gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles, y se pueden convertir en calor, luz, y combustible líquido o gas. Sin embargo, se consideran combustibles sucios y dañinos para la salud y una amenaza para los bosques, según los lobbys energéticos fósiles.

Si avanzados con nuevas investigaciones, la dependencia global mundial con la colaboración de  los biocombustibles pasará de 10 a 30 por ciento en 2050. Algunos países ya están abrazando esta fuente de energía – con la incorporación en viviendas de calderas de pelets, por ejemplo, o la construcción de centrales eléctricas de biomasa.

Lo que se necesita ahora es que los países en desarrollo y desarrollados pongan la biomasa en el centro de las políticas energéticas, generadoras además de gran número de puestos de trabajo, apoyar activamente la investigación y el desarrollo y crear incentivos para aumentar la oferta y la demanda. Pequeños esfuerzos, al menos en España se están mostrando en estos últimos días o semana, pero estos deben ser ampliados y llevados a las leyes.

Las políticas destinadas a promover el uso de este combustible ayudarán a contrarrestar el cambio climático, los balances negativos de desempleados y la pobreza energética de los países.


Cultivos energéticos

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