El éxito es peligroso

Fotografía usada con permiso de Chema Madoz

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A los que nos gusta el arte nos han asaltado bastantes veces algunas dudas respecto a una costumbre muy extendida en el sector de buscar señas de identificación personales en la obra que realiza un determinado artista para luego no abandonarlas nunca.

Los jóvenes que quieren alcanzar la fama y el reconocimiento indagan denodadamente para ser originales en la forma de desarrollar sus creaciones. El objetivo, salir de el batiburrillo de creadores, el independizarse del anonimato y salir a flote.

El diferenciarse no es solo algo loable, sino imprescindible en el mundo de la creación ya sea artística o mercantil. Hay tanta oferta directa, tanta democracia creativa y son tales las posibilidades de reconocer lo que el otro está haciendo que, o encuentras algo que te diferencie claramente como puede ser el ejemplo extremo de escatología de Piero Manzoni, autor quizás de la obra diferenciadora más polémica del siglo XX, una lata de conserva con 30 gr. netos de mierda de artista, o pasas desapercibido.

Parece que personalizar la creación es el dorado de todo creativo y repetirse hasta la saciedad llenando el espacio del máximo número de sus productos la primera meta a alcanzar (no es el caso de Chema Madoz -fotografía utilizada en este blog por su constante chispa decreatividad-). Sin embargo eso tiene sus límites y, aunque el mercado del arte de los consagrados parece no querer reconocerlo lo suficiente, todas las empresas que portan productos o servicios lo saben. Hasta el propio Gari Kasparov hablando con su preparador Yuri Dojoian comentaba que “el éxito produce un baño de bronce del que capa tras capa es difícil desprenderse”.

Una vez conseguido nuestro objetivo de destacar y haber sentido los laureles del éxito es preciso evolucionar, ya que las cosas que existen son siempre mucho menores que las podrían existir. No vale repetirse, hay que perder la rigidez y progresando ir cambiando poco a poco la oferta para seguir sobresaliendo.

Pablo Picasso maravilloso artista y genial vendedor decía:

El éxito es peligroso. Y copiarse a uno mismo para mantenerse es más peligroso que copiar a los demás. Produce esterilidad.

A disfrutar!

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