Deportes o Guerras

La sociedad está siempre correlacionada con todo lo que está pasando a su alrededor, y el mundo del deporte no podía ser una excepción.

Debido a que no es posible que el mundo del deporte actúe con valores diferentes a los grupos donde se desarrolla, y por eso también, no es difícil poder observar en las estrategias de los deportes de contactosignos evidentes de las enseñanzas de Sun Tzu en su hoy bestseller “El arte de la guerra”. En el deporte y principalmente cuando hay contacto,  por ejemplo en el fútbol, podremos observar que en muchos casos hay como una válvula de escape colectiva e incluso individual de frustraciones que viene procedentes de otros sectores como el social o el político.

Ayer la selección de Brasil formando círculo escuchaba melodías militares antes de cada partido, hoy nos mostraron el espectáculo atronador de Maracaná en la copa Confederación.  

Dada que la violencia es sustancial en la Naturaleza, donde incluso reservarte un espacio para vivir se ha de conseguir normalmente con sangre, no nos han de extrañar los espectáculos que se pueden generar cuando sacamos las cosas del contexto de lo estrictamente deportivo, en donde los rivales a veces parecen enemigos, los jueces son insultados y tironeados verbalmente hacia un lado y hacia el otro o las banderas y muchas veces las alteraciones callejeras asoman antes y después de cada partido.

Claro que hay signos que pueden coadyuvar hacia la violencia, sin embargo también hay otros valores que se pueden enarbolar, como por ejemplo el espíritu de lucha, el sacrificio, la innovación o la superación, entre otros muchos. Aspectos mejor o peor valorados que están en nosotros al igual que en la vida real, y que podemos decidir utilizarlos o no.

Los grupos, los barrios, las regiones, los países o los continentes pueden pelear en guerras encarnizadas canalizando así sus diferencias e ideologías. No obstante todos hemos descubierto, los líderes políticos incluidos, la utilidad que disponemos de mantener a nuestro servicio los deportes como herramienta para canalizar la rabia, ya que siempre es mejor pelearse dentro de las competiciones con normas y reglas deportivas, que en la realidad.

Ahora que no hay competiciones futbolísticas a la vista, y sabiendo que no somos santos, es el mejor momento para decir, de acuerdo pero, que toda tensión acumulada en la vida y en los partidos se quede en el campo.

Tu decides!


A disfrutar!

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