La biomasa como combustible

El uso de la biomasa como biocombustible aumentará de forma importante en las próximas décadas.

 

Se espera que el uso de la energía eléctrica, el etanol o biodiesel producido a partir de la biomasa vaya a crecer de forma exponencial en Europa y en el Mundo en las próximas décadas, incluso teniendo en cuenta el aumento del uso de combustibles fósiles durante este período.

En la actualidad existe el predominio completo del petróleo, sin embargo el uso de la innovación en los recursos renovables pueden reducir significativamente el uso de combustibles fósiles en estos próximos años.

Diferentes estudios aportan proyecciones positivas sobre la participación de la matriz energética renovable, aunque también deja patente que existen fuertes barreras que hay que superar, para que se puedan lograr tales escenarios. Por esto pensamos que un cambio sólo es posible con una planificación estratégica a largo plazo para todo el sector de la energía, con una planificación que aleje los comentarios catastrofistas del sector eléctrico español y de los poderes energéticos, y que permita una sustitución tranquila y adecuada de las materias primar utilizadas para producir energía. De esta forma, la automoción, por ejemplo, vería significativamente alterada la proporción del consumo de biocombustibles en lo que  parece la revolución más evidente del presente siglo. Ya se ha calculado que la proporción que se alcanzará en la automoción será del 80% de biocombustibles y 20% de combustibles fósiles.

La importancia estratégica de la biomasa para producir etanol y electricidad para la matriz energética nacional es incuestionable, pero para que estas fuentes de energía puedan contribuir de manera eficaz, la política gubernamental ha de posicionarse a favor de su producción y uso, y la industria de la biomasa tendrá que evolucionar y mejorar el balance que ahora presenta entre la demanda y la oferta. Para que se produzca un ciclo de expansión de los biocombustibles, es necesaria la acción decidida del Gobierno de España (“lo mismo para todos los países”) en el establecimiento de pautas de largo plazo sobre el papel del sector en la matriz de combustible, cosa que parece ahora muy lejos de la realidad, incluidos los mecanismos para recompensar a las externalidades positivas que generan para la sociedad y el medio ambiente.

La biomasa por si misma representa un potencial muy importante que produciría, si las condiciones legales se dan, la revolución energética necesaria para satisfacer la demanda del país en los hogares, las industrias y el transporte en el horizonte del año 2050.

Descarbonizar en el futuro la matriz energética española (“y de todos los países”) aumentando la participación de las fuentes renovables como la solar, la eólica y de biomasa es un gran desafío – el último con papel esencial como complemento del sistema eléctrico y la reducción del uso de combustibles fósiles en el transporte público y privado.

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A disfrutar!

Un Comentario

Esteban dijo:17 may. 2014

El engaño del biocombustible
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=56875

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