La oxitocina y los trileros


Una páquina de trille inventada por Per Helldorff ( verla en http://www.youtube.com/watch?v=m9daxtL90XY)

Cuando estudiaba la oxitocina en la Facultad de Medicina nos daban una información, quizás la que había, limitada. Era la hormona del parto y prestaba su nombre a los oxitócicos, las sustancias que tienen la capacidad de aumentar las contracciones de la fibra muscular uterina. Hoy sus funciones se identifican de una forma mucho más compleja y ya no basta con reconocerle un patrón en la conducta maternal, con una secreción relacionada con el canal uterino y con la lactancia, pues podemos calificarla también sin lugar a dudas como un neurotransmisor cerebral que se libera, entre otras causas, cuando percibimos algún tipo de reconocimiento social o cuando aportamos nuestra ayuda a los demás.

Se ha observado en el laboratorio que si inhalamos oxitocina nuestras relaciones se ven incrementadas con facilidad y la generosidad con extraños se dispara. Podríamos decir en términos coloquiales que las ONGs están inundadas de olor a Oxitocina.


En el anterior texto del blog titulado “La Correlación ilusoria” (http://ramonjhernandez.blogspot.com.es/2013/11/la-correlacion-ilusoria.html), ya comentamos que los magos y timadores son unos expertos en hacer que segreguemos oxitocina, con un objetivo claro manipular nuestra confianza. En una sesión de magia, o como no ante los “magos” del trile, los trileros, el objetivo no es tanto que lleguemos a confiar en ellos, si no que sintamos la confianza que ellos muestran hacia nosotros.

Veamos. Normalmente el trilero es ayudado por otros estafadores que hacen de gancho convenciendo a la víctima de la facilidad que hay para acertar en la apuesta y por tanto para ganarle dinero, presentando así ante nosotros el trilero como una persona vulnerable que necesita ayuda. Para convencer a las víctimas los que juegan se muestran a las claras apostando a la elección ganadora, y el estafador paga a los ganadores que son obviamente su compinches. De esta forma se induce la atracción, y se hace con el fenómeno repetido de la apuesta exitosa que es cuando nuestro nivel de oxitocina alcanzan su valor más alto.

La red está echada!


En ese momento irrumpe la codicia y todos los compinches se abalanzan sobre su víctima jaleando para que haga su apuesta y consiga un dinero fácil. La técnica es muy antigua pues comprometidos en el grupo nos encontraremos haciendo lo que pensamos que los demás que nos rodean creen que debemos de hacer. No somos seres sociales?

Cuando paseemos por las calles céntricas de nuestra ciudad, o de la ciudad que estemos visitando, no olvidemos la facilidad con que nuestro sistema productor de oxitocina, de la hormona de los patrones sexuales, puede ser manipulado por charlatanes que curiosamente en las aulas de las universidades hoy ni siquiera tendrían entrada, pero que conocen y dominan a la perfección esta parte de nuestro sistema endocrino.

Ah! Para hacernos perder, basta una pequeña distracción, como por ejemplo un pequeño codazo, una palabra más alta que la otra o simplemente mirarnos a los ojos para que al corresponder al “mago” nuestro campo visual no perciba el momento en el que es retirada la bolita del cubilete.

A disfrutar!

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