Todos los años por estas fechas

Ra 2014

Todos los años por estas fechas comienza el run run de los nuevos propósitos y no escasean las personas que están dispuestas a cambiar, a realizar cosas que antes finalmente no realizaron. Supongo que casi todo el crecimiento personal se realiza en los primeros años de nuestra vida al alcanzar lo que hemos dado en llamar madurez. Cuando finalmente llega la estabilidad parece que solo nos dedicamos a proponer algunas sustituciones y reparaciones rutinarias en nuestra manera de hacer, pero poco a inventar nuevos modelos. De hecho tiene sentido. Nadie está seguro al principio de lo que se tiene que hacer exactamente. No es un trabajo, entonces que es una intención, una misión o un experimento? El personal se encuentra desorientado, confundido y todos trabajan como locos para encontrar una forma de vida e intentar sobrevivir. Y en la mayoría de los casos siguen luchando por mantenerse a flote sin desear mucho más hasta que su estatus crece lo que consideran suficiente y obtienen algo a lo que agarrarse, lo suficiente para relajarse. Y en ese momento todo se detiene. Pero realmente esa es la pesadilla. Con el tiempo, cuando realmente se plantean cambios parece el miedo a equivocarse y no es extraño que dudemos, ya que el hecho de modificar o modificarnos maximiza las posibilidades de errar. Todos tenemos grabada la lección de Ícaro, incluso los que no leyeron nunca la mitología griega. Los dioses se suelen enfadar con todos aquellos que se atreven a volar, y el castigo sufrido es severo. En Australia lo llaman el “Síndrome de la amapola alta”, ya que si te levantas un poco por encima de los demás, te cortan. Ante esta situación de inanición aparecen dos caminos a tomar. En uno se analizan e incluso reprochan comportamientos vividos, se juega a ser abogado del diablo de muchas de las cosas que pasan, se realizan críticas y se apuntan deberes para solucionarlas. Sí, se hace hincapié en la intención de no volver a equivocarse; pero nunca se hacen cambios, no se empieza nada. En el otro las personas, basándose en la idea de que “no empezar es muchísimo peor que equivocarse” y aún más cuando la costumbre se arraiga, se reconvierten en iniciadores, en el centro del círculo. El impulso aumenta y cada vez se les da mejor generarlo. Si te metes en la cama por la noche con la certeza de que la gente espera que te pases el día iniciando mejoras, te despertarás con una lista. Lo que se podría considerar como una decisión difícil se transforma en decisiones automáticas. Aprendes y te acostumbras a enfrentarte y solucionar un montón de problemas nuevos. Si te reconoces o tienes cercano a alguien que necesita que le den permisos para reiniciarse piensa en la figura del mentor, del entrenador personal, del amigo y actúa. Ayúdale a decidir. A ensayar y experimentar cuales ideas valen la pena, merecen ser cambiadas y cuales no y luego a poner en práctica las mejores. Ayúdale a iniciarse de nuevo. Ningún problema que surja tiene que ver con enojar a los dioses, ni con volar y caerse del cielo. Feliz año 2014 a todas y todos y A disfrutar!

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