Vacaciones

VacacionesDurante las vacaciones de verano el contacto y la actividad conjunta de la familia aumentan en todas las franjas del día.

Veamos las cuatro causas de estrés que definió la neurocientífica canadiense Sonia Lupien y que activan nuestro sistema límbico de alerta:

Situaciones en las que nuestra personalidad se siente amenazada.

Situaciones no predecibles.

Situaciones nuevas para uno mismo.

Y situaciones en las que perdemos la sensación de control.

Nuestro cerebro más emocional, el cerebro límbico, cuando una o más de estas se producen, y suelen hacerlo bastante en las vacaciones, el análisis que nos aporta conduce indefectiblemente al resultado de amenaza o de recompensa, sin término medio. El cerebro reptiliano por su función primigenia está acostumbrado a realizar análisis extremos en uno o en otro sentido, amenaza-dolor, recompensa-placer, incluso ante el hecho tan insignificante como puede ser ganar o perder al parchís, o conseguir una plaza para la sombrilla en una playa atestada.

Todos los mamíferos durante las fases de su vida utilizan el juego para aprender y practicar ante su futuro y sobre todo, no lo olvidemos nunca, para definir jerarquías de poder en el grupo.

Durante las vacaciones debido al aumento de oportunidades, los juegos y las comparaciones aumentan y como consecuencia las respuestas de amenaza y liberación de cortisol son más frecuentes, lo que nos puede llevar a un aumento sensible del nivel de estrés. El desconocimiento y falta de análisis racional de estas situaciones y por tanto la ausencia de control de este mecanismo nos puede conducir hacia una acentuación importante de las situaciones de crisis, con el consiguiente gasto de energías suplementarias que perjudica el rendimiento y que nos distraerá de la función principal de las vacaciones.

En estas situaciones, es la clave está en la dosis. Si consentimos que el estrés y la incertidumbre sean excesivos las pérdidas de control pueden ser abrumadoras; pero si avanzamos hacia el control de las actividades de amenaza lo que conseguiremos serán estímulos de información de nuestro comportamiento y del grupo, lo que nos ayudará al autoconocimiento y consecuentemente al autocontrol, por lo que la emisión hacia el torrente sanguíneo en este caso será de dopamina aportando tranquilidad y aprendizaje y bajas dosis de adrenalina que contribuirán a dotarnos del interés, la curiosidad y la energía suficiente para resolver los problemas.

Hoy más que nunca si estás de vacaiones, a disfrutar!

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