Crecimiento emocional

7ranasHoy quiero comenzar por uno de los relatos que guardo de Carmen, durante mi adolescencia desarrollada en Salamanca, que perdurando en la memoria me ha embestido en muchos momentos clave a lo largo de la vida. Es algo así como una adivinanza, un referente que considero de extraordinario valor, y que aquí públicamente quiero transferir por escrito de nuevo a mis hijos Dani y Alan, así como a todos los que como ellos transitan por ese particular periodo de la vida adolescente en que tenemos que descubrir algo tan importante para nuestro desarrollo como es la responsabilidad.

“Siete ranas están cómodamente sentadas sobre el alfeizar de una ventana. Cinco de ellas deciden saltar. Cuantas ranas quedan?”

Solo la primera vez que Carmen me hizo esa pregunta contesté que dos. “No. Quedan siete. Una cosa es que decidan saltar y otra muy distinta que terminen haciéndolo” -respondió mi madre-.

Durante todo el proceso de crecimiento de los seres humanos, nuestro cuerpo prospera sin esfuerzo aparente, física e intelectualmente, y basta con mantener una alimentación adecuada para sentirnos cada vez más grandes, más fuertes e intelectualmente con más posibilidades.

Sin embargo, en muchos casos, mantenemos la creencia subconsciente de que nuestro crecimiento emocional sigue patrones similares al del físico; pero en la realidad no es así. El crecimiento emocional no avanza por si solo, y cuando terminamos el periodo de educación formal, aparece la ineludible responsabilidad de seguir avanzando, pero esta vez ya con nuestro esfuerzo, en el proceso de crecimiento; porque nada ni nadie más lo hará por nosotros.

Realmente somos pocas veces conscientes de que no venimos con un plan preestablecido para continuar creciendo y de que es compromiso nuestro el decidir donde y en que queremos crecer, ya que somos nosotros los que resolvemos que aprenderemos y cual es el momento para comenzar.

Con frecuencia nos decimos: “Pensaba que sería más fácil”.

Es más probable que actuando tengamos ganas de hacer algo, que esperar a tener ganas de actuar.

Después lo haré”. Pocas veces existe una frase tan inútil.

Simplemente: Hagámoslo!

Amig@s, como siempre, a disfrutar!

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3 Comentarios

Jos dijo:24 oct. 2014

¡Fantástico!, por no exagerar.
Nos vemos.
Jos.

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Laura Cedillo dijo:22 nov. 2014

Me gusto mucho y me gustan sus artículos. Son pequeños estrictos rápidos de leer y comprender, pero me gustaría mucho que pusieran referencias de la información y/o bibliografía, para profundizar un poco mas

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    Ramon J Hernandez dijo:28 nov. 2014

    Buenos días Laura desde Madrid. Me da fuerza saber que te gustan mis modestas opiniones. No es fácil poner bibliografía en muchos de ellos pues no suelen contener opiniones de otros; no obstante prometo firmemente (jej.) el acompañar de más conexiones o links a lo que escribo.

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