Confianza empresarial

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Foto: Del gran fotógrafo Lee Jeffries

Seguro que cuando vemos la televisión, en un ejercicio de libertad, muchos hemos cambiado de canal cuando nos piden “No se vayan, en un momento seguimos…”. Tampoco es extraño que cuando, en el momento más atractivo cortan lo que estamos viendo para los minutos de anuncios, generalmente en un volumen un poco más elevado, pulsemos el botón de silencio del mando a distancia a la espera de mejores tiempos.

Los anuncios tradicionales en medios tradicionales están perdiendo eficacia porque las personas no nos sentimos obligados a sufrirlos y menos cuando no se creen. Si leemos las encuestas anuales sobre la confianza en los medios de comunicación publicadas por empresas serias como Gallup, Intelliseek, etc., se observa sin dificultad que partiendo de un pico máximo alcanzado en los años 70, las cifras de la confianza no hacen más que caer.

Somos más escépticos los consumidores, realmente buscamos más autenticidad en los mensajes, por lo que el reto de los responsables de la comunicación este en encontrar la manera de transmitir a los clientes potenciales autenticidad, porque ya no necesitamos la información para decidir, como antes, que es lo que compramos. Cada día somos más despiertos y sofisticados, para en nuestra interacción con marcas y productos que se nos muestran detectar los engaños.

“Que si consumes un traguito de un líquido blanco vas a defecar mejor”. Que han hecho entonces nuestros padres o nuestros abuelos sin ese producto, han reventado?

“Que si te alimentas mal tomando mucho colesterol malo, basta con que te tomes un producto que te lo regula de forma automática”. No será mejor alimentarse con productos que no nos dañen y dejar nuestro organismo que se regule se una forma sana?

Con el aumento de la transparencia tecnológica, con el acceso más libre y completo a la información de la que ya disfrutamos, se les hace cada día más difícil alcanzar el éxito a los que intentan convencernos con una repetición constate de sencillas e incompletas mentiras.

La vía ya no es vivir, elegir, ser gobernados o representados por medio de falsedades innecesarias. Hoy demandamos de las empresas crear relaciones auténticas y claramente relevantes con los usuarios. No vale disparar al aire y ver a quien aciertan. La fragmentación extrema que se ha producido en el mundo de los medios crea la oportunidad de acercarse a los distintos usuarios a partir del respeto a sus intereses, y construyendo relaciones sinceras, crear una relación rica y libre en este mundo hiperconectado e hipertransparente al que ya estamos todos expuestos basada en el respeto y la confianza.

La confianza en las empresas puede crecer pero hay que alimentarla.

Sabemos que en los negocios y en la vida el riesgo al que nos enfrentamos es directamente proporcional a los beneficios esperados. Por eso, y porque sabemos perfectamente que las Compañías sois el resultado de mucha sangre, mucho sudor y muchas lágrimas, si queréis contribuir con un producto o un servicio útil a los demás no deberíais olvidar que: “Cuando yo y muchos más confiamos en ti, a pesar de que acabamos de conocerte o de conocer tu producto, te conferimos el poder de decepcionar o de hacer lo correcto”.

Ahora tenemos armas, te estamos vigilando!

Un saludo amig@s y a disfrutar!

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