Sillumbol

083badc9ea02939f1434df82990627c7A nadie le extraña la palabra sillonbol o sillumbol, al menos en España, aunque no se encuentre entre las más utilizadas a la hora de hablar de uno mismo en las tertulias.

La ley del mínimo esfuerzo se impone pues los humanos genéticamente estamos más adaptados al ejercicio de resistencia, con el mínimo gasto energético posible, que a la explosividad muscular que no constituye ninguna ventaja ya para sobrevivir. Como explica Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología Humana y del Ejercicio de la Universidad Europea de Madrid. “Somos el único mamífero que, por ejemplo, puede vivir con una mutación en el gen de la alfa actinina 3, que hace que nuestros músculos no expresen esa proteína y por tanto que se contraigan más despacio pero gasten menos energía y sean más eficientes”.

Los cazadores y mucho menos los recolectores precisan de explosividad en sus tareas cotidianas, pues para nuestra actividad tiene más ventajas el reposo atento a la espera de que la caza se aproxime, que una carrera intensa detrás de la presa.

El gen que produce la ACTN3 es escaso ya entre nuestros congéneres y representa una de las diferencias más importantes a la hora de, por ejemplo, competir en velocidad. Estas diferencias entre unos y otros se ha descubierto que es consecuencia de una mutación que se produjo hace más de 50.000 años que rebajó la capacidad de producción de la ACTN3. En todos nosotros hay dos genes ocupados de este tema  y los que heredaron los dos con esta mutación demuestran de forma regular una menor capacidad para alcanzar los mejores puestos en competiciones que requieran mucha potencia muscular en poco espacio de tiempo.

Se piensa que la mutación genética se produjo en migraciones desde África a Europa y Asia y eso es probable que como consecuencia de ello privara a unos y beneficiara a los que se quedaron genes libre de esa mutación y que luego transmitieron a su descendencia , como es el caso del jamaicano Usain Bolt.

Los estudios realizados confirman esta teoría ya que los que tiene mayor capacidad de desarrollar una gran potencia muscular en un tiempo breve no presentan una herencia de genes que hayan mutado. Los mismos estudios informan que un 20% de los europeos caucasianos son doblemente mutados y este porcentaje aumenta en los asiáticos”, dice Lucía. En cambio, el genotipo doblemente mutado no existe casi en africanos, cosa que muchas veces hemos sospechado pero que ahora se explica de forma científica. Y es que aunque parece que todo cambia deforma uniforme la genética nos envuelve en su tozudez y no se adapta de la misma forma para todos.

Pero… y digo yo. Que tiene esto que ver con el sillón? :-)

Un saludo y a disfrutar amigos!

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