S-nob

 

Cuando somos jóvenes nos movemos con gran exuberancia, esperando y exigiendo todo de todo el mundo; pero con el tiempo y después de las derrotas y “los fracasos” con los que nos golpean reconocemos los límites que además se hacen aún más firmes con el paso del tiempo. Empezamos a inclinarnos, a carraspear y a pedir disculpas incluso por peticiones sencillas.

 

Una pose de dignidad es, de hecho, invariablemente la máscara que hay que asumir en circunstancias difíciles, algo así como si nada pudiera afectarnos. Se trata de una pose extraordinariamente poderosa. Con todos los grandes embusteros se produce un hecho digno de destacar al que deben su pretendido poder: en el acto concreto del engaño han de tener, vender y ser reconocidos por una fe inquebrantable en sí mismos.

 

Cuando los gobernantes nos preparan para sus propuestas, el truco está en “dejarse vencer por la fe en uno mismo”. Incluso aunque se sepa que se está practicando una especie de engaño con los demás hay que actuar como un rey.

 

Los nuevos en la corte real lo sabían y los “Sine nobilitatem” (Sin título nobiliario o S-nob ) de esta manera buscaban y buscan alcanzar una posición nobiliaria. Con este objetivo firme, para alcanzar el trato imaginado y reforzar esos trucos psicológicos internos se han aplicar tres estrategias que ayudan a tal efecto.

1ª.- La Estrategia de Colón: Presentar siempre una petición audaz, poniendo un precio alto al objetivo y no titubear.

2ª.- La Estrategia de David contra Goliat: Buscar a la persona más elevada a la que se pueda acceder; eso le sitúa inmediatamente a nivel, en el mismo plano que el mandatario al que se está atacando. Al escoger al oponente más alto se crea la apariencia de grandeza.

3ª. – Otorgar un regalo a los que están por encima de uno aunque sea solo ocultar el 3%. El viejo truco del estafador que entrega algo antes para poder coger.

 

Si alcanzamos nuestro objetivo solo falta tomar la corona y ponérnosla sobre la cabeza, asumir una pose tranquila pero irradiadora y nunca demostrar dudas, cuando mostramos la más mínima duda perderemos la dignidad bajo la corona y esta no encajará.

 

Como en estos días hemos podido ver no hay que esperar a la  coronación, los emperadores más grandes de la historia se coronan a sí mismos.

 

Seguimos, mientras amig@s a disfrutar!

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